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Inici » Articles, n煤m. 011, juny del 2011 29 juny 2011

La inspiraci贸n musical de Hildegarda de Bingen

GEORGINA RABASS脫

La m煤sica ocup贸 un lugar distintivo en la vida, la obra y el pensamiento de Hildegarda de Bingen, autora polifac茅tica medieval que escribi贸 numerosos tratados y magn铆ficas composiciones. Hildegarda otorgaba a la m煤sica 鈥攜 al canto de alabanzas en particular鈥 una funci贸n activa en la historia de la humanidad, afirmando que cantar es una pr谩ctica mediadora por la que el ser humano hace presente a la divinidad, y al mismo tiempo renueva su propia condici贸n ed茅nica. El alma es 鈥渟inf贸nica鈥, dice Hildegarda, y el canto que el ser humano entona con el alma es un eco de la armon铆a celeste.[1] As铆, Hildegarda considera que la m煤sica es capaz de una transformaci贸n personal, y tambi茅n colectiva, ya que entiende la pr谩ctica musical como una forma de cohesi贸n social, en un momento hist贸rico que no en vano es recordado como la 茅poca de las cruzadas.

 

漏Juan Antonio Muro. Templo-III, 1993

漏Juan Antonio Muro. Templo-III, 1993


Compositora 鈥渋nspirada鈥

Hildegarda de Bingen (1098-1179) naci贸 en Bermersheim, en la regi贸n alemana de Renania-Palatinado, y proced铆a de una familia aristocr谩tica. Siendo ni帽a ingres贸 como oblata en el monasterio de Disibodenberg, en el que fue disc铆pula de Jutta de Spanheim, una reclusa seis a帽os mayor que ella a la que suceder铆a en 1136 como magistra del cenobio femen ino. Seg煤n se narra en la Vida de santa Hildegarda[2] escrita por Teodorico de Echternach tras la muerte de Hildegarda, Jutta 鈥渓e instruy贸 en el salterio decacorde[3] y le ense帽贸 a gozar de los salmos de David鈥.[4] Sin embargo, en un pasaje autobiogr谩fico incluido en la Vida Hildegarda afirma que compon铆a cantos y melod铆as para alabar a Dios y a los santos sin haber recibido nunca una formaci贸n espec铆fica, y que los interpretaba pese a no haber estudiado la notaci贸n musical neum谩tica ni el canto.[5] Del mismo modo que dec铆a escribir sus obras en lat铆n sin tener conocimientos de gram谩tica latina, asimismo afirmaba componer m煤sica sin conocer los elementos esenciales del lenguaje musical. No obstante, escribi贸 y se hizo entender; compuso y se hizo escuchar. Testimonio de su actividad musical 鈥攓ue debi贸 contar con un importante componente autodidacta鈥 son el drama moralizante Ordo Virtutum[6] y las canciones de la Sinfon铆a de la armon铆a de las revelaciones celestiales,[7] ambos con letra y m煤sica de Hildegarda de Bingen, la compositora de autor铆a conocida m谩s prol铆fica de la Edad Media.[8]

Su autor铆a comprende un amplio corpus, que incluye una trilog铆a visionaria (formada por las obras Scivias, Libro de los m茅ritos de la vida y Libro de las obras divinas),[9] escritos m茅dico-naturalistas, un extenso epistolario, una Lingua ignota, as铆 como las mencionadas composiciones musicales.[10] Su actividad como escritora empez贸 a la edad de 42 a帽os, un momento fundamental de su vida que refiere en un fragmento de su primera obra, Scivias. All铆 relata que la 鈥渧oz del cielo鈥 le orden贸 鈥渄ecir y escribir鈥 lo que 鈥渧e铆a y escuchaba鈥. Y agrega: 鈥淢as las visiones que contempl茅, nunca las percib铆 ni durante el sue帽o, ni en el reposo, ni en el delirio. Ni con los ojos de mi cuerpo, ni con los del hombre exterior, ni en lugares apartados. Sino que las he recibido despierta, absorta con la mente pura, con los ojos y o铆dos del hombre interior, en espacios abiertos, seg煤n quiso la voluntad de Dios鈥.[11] Al equiparar el sentido de la vista y del o铆do, Hildegarda se distancia de la tradici贸n filos贸fica que sol铆a otorgar a la vista un lugar principal y exclusivo, asociado con la teor铆a entendida como contemplaci贸n.[12] Ambos sentidos, vista y o铆do, tienen una relevancia compartida en su experiencia m铆stico-cognoscitiva de aprehensi贸n de la 鈥渧erdad revelada鈥. Esa 鈥渋nspiraci贸n divina鈥, que Hildegarda afirma percibir mediante la vista y el o铆do del alma,[13] le permiti贸 hablar con voz propia en una 茅poca 鈥攃omo tantas otras ha habido鈥 en la que las mujeres debieron encontrar estrategias discursivas para poder, tras afrontar no pocas dificultades, transmitir su saber.


[1] Hildegardis Bingensis Epistolarium, XXIII, 127-128; 141, ed. Lieven van Acker, Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis (= CC CM), Turnhout 1991, vol. I, pp. 64-65.
[2] La Vida incorpora tambi茅n pasajes autobiogr谩ficos y fragmentos de sus dos secretarios personales: Volmar de Disibodenberg y Guiberto de Gembloux. Trad. cast.: Vida y visiones de Hildegard von Bingen, ed. Victoria Cirlot, Madrid 2001, pp. 33-91. T铆tulo original: Vita Sanctae Hildegardis.
[3] Sobre este instrumento v茅ase sub voce 鈥渟alterio鈥 en: Andr茅s, Ram贸n, Diccionario de instrumentos musicales. Desde la Antig眉edad a J.S. Bach, Barcelona 2001, p. 347.
[4] Vida y visiones de Hildegard von Bingen, op. cit., p. 38.
[5] Vida y visiones de Hildegard von Bingen, op. cit., p. 52.
[6] Ordo Virtutum, ed. Peter Dronke, Hildegardis Bingensis Opera minora, CC CM, Turnhout 2007, pp. 503-521. Me referir茅 a esta obra por su t铆tulo original.
[7] Symphonia armonie celestium revelationum, ed. Barbara Newman, Hildegardis Bingensis Opera minora, op. cit., pp. 371-478. Trad. cast.: Sinfon铆a de la armon铆a de las revelaciones celestiales, trad. Mar铆a Isabel Flisfisch, Madrid 2003.
[8] Fassler, Margot, 鈥淢elodious Singing and the Freshness of Remorse鈥, Voice of the Living Light. Hildegard of Bingen and Her World, ed. Barbara Newman, Berkeley – Los Angeles – Londres 1998, p. 150.
[9] Trad. cast.: Hildegarda de Bingen, Scivias: Conoce los caminos, trad. Antonio Castro Zafra y M贸nica Castro, Madrid 1999; Libro de las obras divinas, trad. Mar铆a Isabel Flisfisch, Mar铆a Eugenia G贸ngora y Mar铆a Jos茅 Ort煤zar, Barcelona 2010. T铆tulos originales: Scivias, Liber vite meritorum, Liber divinorum operum.
[10] Para una introducci贸n a la vida y la obra de Hildegarda, v茅ase: Pernoud, R茅gine, Hildegarda de Bingen. Una conciencia inspirada del siglo XII, trad. Alejandra Gonz谩lez, Barcelona – Buenos Aires – M茅xico 1998.
[11] Hildegarda de Bingen, Scivias: Conoce los caminos, op. cit., p. 16.
[12] Birul脡s, Fina, 鈥淢aneres de veure. Tres direccions鈥, Transversal, n.潞 XXII (2003), pp. 21-23.
[13] Hildegarda de Bingen, Scivias: Conoce los caminos, op. cit., p. 16.

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