Título: Avenging Angel
Craig Taborn
Piano solo
Sello discográfico: ECM Records
Cuando la música es exploración, su lenguaje se convierte en estructura y límite. La natural consecuencia de esta búsqueda se advierte en Avenging Angel de Craig Taborn, donde se propone al oyente un recorrido por caminos diversos y paradójicos, a menudo enigmáticos y llenos de sonoridades que parecen emitirse desde un punto lejano. Cuanto más esencial es Taborn menos interviene la voluntad «creadora», y en la mayor parte de las composiciones creemos advertir la consciencia de alguien que antepone el impulso «artístico» a la obtención de un resultado en apariencia especulativo. Y esto ocurre, sobre todo, en partituras que tienen un desarrollo lento, caso de Glossolalia y This Voice Says So, que son una buena muestra del continuo descenso hacia el no-lugar que sugiere esta música.
Precisamente, lo mejor de esta grabación, de significativo título, es lo frágil de la mirada subjetiva, atenta aquí a los estados indefinidos y la incertidumbre. No se trata tanto de un esfuerzo de abstracción como de síntesis. En esta música, que une a un mismo tiempo cálculo y evanescencia, Taborn demuestra que un instrumento no muere sino muere su música: un piano es tan capaz de transcribir el ímpetu cromático de Anselm Kiefer o los pasillos infinitos de Richard Serra como lo es un elemento electrónico. Una de las mejores piezas de Avenging Angel es This Is How Disappear, distinta de la hermosa pero complaciente Forgetful. No es una crítica si decimos que el autor cede demasiado terreno a los recursos impresionistas, ni que la disparidad de estilos que se mezclan en una misma pieza no siempre se resuelven con igual fortuna. De hecho, ya lo hemos apuntado, cuanto más despojado y alejado de las imágenes sonoras usuales, cuanto más apartado de la «recreación», mejor es su propuesta. Es entonces cuando su música se ensancha y vuelve materia mudable, escultura móvil, como sucede en algunos compases de True Life Near.
Texto: Ramón Andrés



