Vladimir HorowitzTítulo: Vladimir Horowitz
Autor:
Piero Rattalino
Traducción:
Romana Baena Bradaschia
Editorial:
NORTESUR, Musikeon
I.S.B.N.: 978-84-936369-0-6

El pianista arrollador que emocionaba, el inmenso concertista que entusiasmaba, son los primeros adjetivos que Piero Rattalino dedica a Vladinmir Horowitz. Nacido en Berdichev, aprendió sus primeras lecciones musicales de su madre; en el año 1912 ingresa en el Conservatorio de Kiev. Un hombre lleno de fuerza que llevó la cultura pianística a una cima sorprendente.De especial y enrevesado temperamento, tuvo una vida personal cargada de contradicciones y paradojas. Horowitz, gran amigo de Rachmaninoff, sucedió de forma natural a la prodigiosa generación pianística de Artur Schnabel en Viena, Edwin Fischer y Arthur Rubinstein en Berlín.

De inestable estado emocional, el virtuoso pianista pasó etapas de su vida sumido en problemas de ansiedad. Se casó con Wanda Toscanini y al cabo de un año nació su hija Sonia. Cuenta Rattalino una anécdota muy divertida sobre el excelente pianista ucraniano. Parece ser que una ocasión corrió el rumor en Italia de que se había casado con la hija de Beethoven. Sin duda, todo un acontecer…
Las opiniones de Volodya, así es como le llamaban los amigos, eran muy controvertidas; pensaba que Chopin era el poeta romántico del piano y que Franz Listz era, ni más ni menos, un “manierista”.
Su gran arte musical se distinguió por un absoluto dominio del piano que destacó por una exacerbada caracterización de los detalles. Sus versiones pianísticas, el gran pianista de “los dedos planos”, son un ejemplo de audacia y de inteligencia sonora. Su pensamiento constructor fragmentaba, analizaba y penetraba en las partituras con una genio espiritual y personalísimo carácter, poderoso, furioso, tierno, excesivo (podría decirse) en todo. Fue premiado, en más de una ocasión, por los Grammy Award.
Cabe destacar que todo su archivo se encuentra en la Universidad de Yale. Desde que emigró a EUA, nunca más volvió a Europa excepto para tres conciertos en Londres (1951) y dos en París cuando el pianista ya tenía una avanzada edad. Está enterrado en Milán, en el panteón de la familia Toscanini.

Text: Marçal Borotau

|
Espai web patrocinat per: Dinahosting